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Llega el verano y los temidos cuadernillos de vacaciones.

julio 2, 2018 - Tareas escolares, Uncategorized
Llega el verano y los temidos cuadernillos de vacaciones.

Si las familias o el profesorado necesitamos descansar en vacaciones, ¿qué nos hace pensar que nuestros hijos o alumnos no?

EL CURSO ESTÁ TERMINADO, ¿LLEGAN LAS VACACIONES?

LOS DEBERES COMO PARTE IMPORTANTE DE UN SISTEMA A REVISAR.

Considero justo comenzar felicitando a todos los niños por haber conseguido acabar el curso. Los finales de cursos son duros, los chicos están ya cansados (somos uno de los países de Europa que más días lectivos tenemos), las temperaturas son elevadas, los exámenes se acumulan, los profesores nos imponemos la obligación de acabar el libro de texto,… tal vez demasiadas exigencias para un niño pequeño. Desde aquí quiero desearles que disfruten de un más que merecido descanso, se lo han ganado. Hablando de descanso, me gustaría robar un poquito de tiempo a los lectores y dedicarlo a analizar el tema de los deberes, tanto de los que se realizan a lo largo del curso escolar como de los veraniegos.

Este artículo no pretende alimentar un debate demasiado común entre detractores y simpatizantes de los deberes. El objetivo no es criticar, sino poner en cuestión una práctica muy extendida entre los docentes en la actualidad y que en los últimos tiempos está siendo muy cuestionada desde diversos ámbitos. Intentaré plantear alternativas que nos ayuden a avanzar en la mejora de un sistema educativo que pide a gritos una profunda reflexión.

En primer lugar sería interesante distinguir entre cantidad y calidad, habría que encontrar un equilibrio entre lo útil y lo desmesurado: “No siempre más es mejor”. Esto lo deja claro el Instituto Nacional de Evaluación Educativa en su blog “blog.educalab.es” en el que aparece una entrada que hace referencia al Informe PISA ¿Pueden los deberes aumentar las desigualdades educativas?

En dicho informe se puede observar la diferencia existente entre España y Finlandia, país modelo de la Educación internacional. Mientras que España es el quinto país de la OCDE que más deberes manda Finlandia es el país que menos (en España se mandan más del doble que en Finlandia). Quedando así de manifiesto que no existe una relación directa entre mandar más deberes y obtener mejores resultados académicos.

Se puede debatir acerca de todo lo que se quiera pero lo que nos hace progresar es la ciencia. A este respecto me gustaría destacar que no existe ninguna evidencia científica concluyente que demuestre que los deberes aumenten el rendimiento escolar.

Si esto es así, ¿por qué se siguen mandando? Remontémonos a su origen. Los deberes nacen como parte importante de un sistema educativo creado en la era de la producción industrial que tenía como finalidad formar a personas que fuesen capaces de realizar tareas repetitivas. Nada que ver con nuestra sociedad actual. En los actuales alumnos ya no funciona la obediencia como en los alumnos del siglo pasado. Las últimas investigaciones en materia de pedagogía educativa hablan de emociones, de sentimientos, de entusiasmo, de voluntad…valores totalmente contrarios a los potenciados por la mayoría de los deberes que se mandan en la actualidad, que suelen ser ejercicios muy repetitivos, puramente mecánicos, totalmente descontextualizados y que no generan ningún interés en los alumnos. La escuela no ha evolucionado como lo ha hecho la sociedad. Estamos dando clase a alumnos del siglo XXI en instalaciones del siglo XX con metodologías del siglo XIX.

LOS NIÑOS Y SUS HORARIOS.

Nos encontramos con mucha frecuencia con un número elevado de alumnos que permanecen en el centro educativo un periodo superior al de muchas jornadas laborales ¿no debería ser suficiente tiempo de trabajo?

Muchos de esos niños al terminar su jornada escolar participan en actividades extraescolares que complementan lo trabajado en el aula: musicales, deportivas, académicas,…y que les reducen mucho su tiempo de ocio. Cuando todo esto ha terminado y esos niños llegan a sus casas nos encontramos con que alumnos de edades tempranas llevan más de doce horas activos y todavía tienen que enfrentarse a la tarea de los deberes ¿De verdad podemos esperar que sean capaces de centrarse en la realización de tareas educativas? Esto puede llegar a ocasionar verdaderos conflictos familiares ya que el alumno se siente en la obligación de hacer los deberes.

Y así día tras día de lunes a viernes y de septiembre a junio. Si la realización de los deberes durante el curso escolar es algo de dudosa utilidad la realización de los deberes veraniegos es algo que no tiene ningún sentido. ¿A cuántos de los lectores de este artículo les quedan ganas de invertir el valioso tiempo de sus vacaciones en continuar realizando las mismas tareas que hacen durante todo el año?

 

SITUACIÓN ACTUAL DE LOS DEBERES.

La realización o no de los deberes es un hecho que no se puede vincular a las calificaciones. No existe ninguna normativa que dé soporte legal a que un profesor pueda evaluar tanto positiva como negativamente la realización de los deberes por parte del alumno. El profesor solamente puede calificar estándares de aprendizaje y no existe ninguno de los muchos que hay que haga referencia a los deberes. Podemos decir claramente que si un profesor evalúa los deberes no está realizando bien su labor docente. Se podrán evaluar esos contenidos, pero no con los deberes como herramienta evaluadora.

Eva Bailén, una mamá de Tres Cantos, Madrid, ha creado una solicitud en Change  “Por la racionalización de los deberes escolares” que cuenta ya con 115.000 firmas en las que solicita al Ministerio de Educación que ponga algo de cordura en este asunto.

OBJETIVOS PERSEGUIDOS CON LOS DEBERES. DESMONTANDO MITOS.

Cuando un docente manda deberes, uno de los principales objetivos que dice perseguir es el de “inculcar hábitos”. No parece comprensible que esto se consiga desde afuera y por imposición, sino que más bien parece que deba ser algo que se consiga por el convencimiento de uno mismo y no por la obligación del profesor.

Otro objetivo perseguido es el de que los alumnos adquieran mayor autonomía. Nos encontramos en muchas ocasiones que los alumnos requieren de la colaboración de padres, madres, hermanos mayores o incluso academias o profesores particulares. ¿Cómo se va a caminar hacia la autonomía del alumno si se les mandan tareas que no son capaces de hacer solos? Se puede cuestionar la aportación de los deberes a la autonomía del alumno incluso hasta para el control de las tareas que tienen que hacer. Muestra irrefutable de ello son los grupos con los que se comunican las familias en cuanto los niños salen del colegio para saber con claridad qué es lo que tienen que hacer sus hijos de deberes.

El docente piensa que mandando deberes se están reduciendo las diferencias entre los alumnos que han presentado mayores dificultades en la adquisición de los contenidos en el aula y los que no. Como muy bien explica Francesco Tonucci, es muy posible que los alumnos que presentan mayores dificultades no dispongan en sus casas de la colaboración necesaria en la realización de las tareas. De ser esto así, las diferencias que se pretendían reducir se verán aumentadas a la mañana siguiente.

La implicación de las familias en el proceso de aprendizaje de sus hijos también es un falso mito en la defensa de los deberes. A las familias se les debería otorgar otros roles diferentes y mucho más activos en la Educación de sus hijos. Su colaboración tiene que ser algo más que “obligar” a sus hijos a hacer los deberes que el profesor ha mandado.

 

PLANTEANDO ALTERNATIVAS

Los deberes podrían resultar interesantes si se presentasen como un Plan de apoyo, refuerzo o ampliación a quien lo necesitase y en el contenido en cuestión que fuese necesario.

Trabajar conjuntamente familias, centro educativo y alumno para organizar de una forma racional la ocupación del tiempo. Con una correcta planificación semanal se puedan coordinar el estudio, la lectura, las actividades físicas, el uso adecuado de la televisión o de internet y sobre todo el juego.

Se podría valorar la voluntariedad de realizar los deberes, huyendo de castigos y consecuencias negativas por la no realización de los mismos.

Los ejercicios que se mandasen deberían estar definidos por la calidad y no por la cantidad y tendrían que estar muy relacionados con los aprendizajes que se pretenden abordar.

Me gustaría concluir con los ejemplos de dos profesores que han mandado a sus alumnos unos deberes muy diferentes. Por un lado nos encontramos con una lista de deberes mandada por Cesare Cata, Profesor de secundaria del Instituto de Ciencias humanas Don Bosco en Le Marche (Italia) y por otro lado nos encontramos con las viñetas de Joaquín Macipe, Profesor de Plástica en el IES Damián Forment de Alcorisa.


Los niños no son “futuros ciudadanos” sino ciudadanos con todos sus derechos,  como los recogidos en la Convención de los Derechos del Niño en su Artículo 31: “ “El niño tiene derecho al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes”.

En definitiva, el tiempo que se dedica a los deberes es tiempo que se le está arrebatando al niño y con eso deberíamos ser mucho más cuidadosos y respetuosos.

Feliz verano chicos, libre de deberes.

 

Eduardo Nuez Vicente.

Maestro de EF en el CEIP Juan Sobrarías de Alcañiz, Ex-Director y Ex- Asesor de Formación.

No+deberes (Grupo en Facebook)

http://stopdeberes.blogspot.com.es/

 

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